lunes, 5 de octubre de 2020

Carta de invierno

La ciudad ha cambiado tanto estos últimos meses, por algunos días, después de esperar - algún - tiempo, fue de colores tan suaves que me pregunto si todo de verdad sucedió. Un tiempo que huele a cierto perfume y postres hechos en casa, un desconocido que en realidad conocía de hace tiempo, y una situación que me hizo caminar las calles de una ciudad donde he vivido por veintidós años, cómo si fuera la primera vez. Y lo fue, entre muchos otros primeros encuentros y descubrimientos de aquellos días. Las primeras veces realmente nunca habían significado mucho para mí, supongo que porque a comparación de ti, siempre he estado en el mismo sitio, pasando por las mismas situaciones. Yo más bien tenía una fijación por el tiempo y qué tan rápido pasa. Aquel trágico descubrimiento empezó a aquejarme cuando mi amor de secundaria, que era un año mayor, comenzaba la preparatoria, mientras yo me quedaba dentro de las paredes del mismo colegio. Cada día contaba, porque sabía que la fecha llegaba y tenerle diario era un recurso que se me iba agotando. Me bebía su compañía gota por gota, mientras pensaba en la sed que me dejaría cuando no estuviera más. Se desvaneció, con el mismo tiempo, su presencia y su recuerdo, pero me dejó esta sensación de que las horas se me escapan de entre las manos, que la inhalación de este momento es algo que ya pasó. Contigo me aquejan ambas. Pero no te mortifiques, solo es la manera tan melodramática que tengo de vivir, en realidad me gusta, qué sentido habría si solo camino por el parque sin fascinarme con cómo pasa la luz por en medio de las hojas de los árboles, o sin detenerme en las miradas tristes o las sonrisas sinceras de aquellas personas que van por la calle y que no volveré a ver jamás. Tal vez solo adorno demasiado todo. El ajuar que llevo adornando, por algunos meses, es el pensamiento de las primera veces contigo, creo que te habrás dado cuenta que es un tema recurrente en las hojas que te escribo, y ya que a veces no te puedo ver, he agarrado esta mañana de hacerte cartas. Aunque sé que no tiene utilidad, con tu recuerdo y mis memorias, voy adornando el tiempo. A veces no sé dónde estamos, si en realidad esas cosas pasaron, o si tú y yo seamos tan interesantes como para escribir al respecto, tampoco me interesa mucho. En mi película lo somos y te he tomado como inspiración de este pensar tan atinado de que los recuerdos son más bien historias que nos contamos. Yo decido que la nuestra sea contada con palabras como sublime, etéreo, pero sobretodo, inmarcesible, cada vez. ¿No te parece fascínate y extraño como sentir hace a las personas crear? Yo solo paso un pensamiento a un conjunto de palabras, para un muchacho que hace poco conocí, de nuevo, pero hay gente que hace arte con eso... Como tú. A mi me gusta, escribirte, espero que te guste leerme, si no es así y un día te reconoces cansado de mis palabras, solo recibe mis cartas y sonríeme por favor, te prometo no me molesto si las guardas en el cajón. Si ese día llegara, piensa que son recuerdos que puedes tocar, son regalos para un tu del futuro, disculpa si en algún momento te hice creer que eran para el que eres hoy, ha sido todo un malentendido. Es para que así, el pueda tener un pedacito de tiempos que ya habrán de ser pasado. Ahora caigo en cuenta que mis cartas del 2013 eran para ti, que las puedes releer ahora. Me tienes guardada en ellas... ¿Te das cuenta? Me tiene guardada en las cosas que te escribo, así si un día llegarás a extrañarme, en realidad nunca te dejo, un pedacito de mi está siempre ahí cuando las lees. Ese pensamiento me gusta, que me comparto contigo, con el tu de hoy y de mañana... Sabes, a raíz de esto tal vez hoy haga las pases con aquellas palabras de amor desbordado que te dediqué hace algunos años y que ahora me parecen tan cursis, porque, ¿qué tan diferente pueden ser esas de las de ahora? Sigo esperando que mi yo del futuro no se encuentre con el mismo problema que yo, cuando leí lo que te había escrito hace seis años. Tienes en tus manos piezas de honestidad en su estado más puro, jamás podrías encontrar palabras más inocentes y llenas de amor como las que yo te escribo. ¿Qué se siente? Se que tú te has entregado a través de tus letras a los demás, bueno, este es el momento en que te escriben a ti.

No hay comentarios:

Publicar un comentario