domingo, 4 de octubre de 2015

Melancolia; f. Tristeza vaga, profunda y permanente

Estaba en un lugar especial donde los arboles le compartían una realidad alterna, la niña no deja de soñar pero tampoco dejaba de sentirse sola. Es como mirar un retrato sobrecargado y aun así el pintor esta inconforme, a ella le faltaba algo, a ella le faltaba todo. 
Lo ha estado buscando hace tanto y no lo encuentra, tiene este pensamiento permanente, esta demente, y no se va por mas que trate, y se muere poco a poco, y nadie le ofrece ayuda, y es que ella no la pide… Fue una mala persona, no merece compasión de los demás.

¿Pero qué más puede hacer? ¿Cómo se supone que lidie con esto? Es apenas una niña inexperta, a la que la desesperación consume rápidamente. No va a calmar ese maldito deseo hasta que deje de soñarlo, y no va a dejar de soñarlo hasta que sea una realidad… Mi niña, eres tan tonta, aún no dejas de creer en los cuentos de hadas, tu papa se fue de tu casa pero lo sigues buscando.

Un sentimiento diferente a todo lo que ha sentido, no se detiene, no lo asume, debería estar pasando ahora, el lugar, la música, la tranquilidad que le ofrecen los silencios y el aroma… Nada la calma, no hay consuelo. Sigue buscando ese lugar fuera de su imaginación. Muy dentro en su corazón, sabe que no existe, pero su subconsciente no aceptara un no por respuesta, si no lo encuentra se desvanece, no quiere morirse… O eso quiere pensar.

Es una adicción, un pensamiento constante, (más de lo que debería) la calman el sonido de la voz de su amante, un amante ausente que tampoco existe, y su sonrisa y su mirada, la luz que no encontraba pero seguiría hasta el final, porque no tiene nada más, ni un plan de escape, ni una escalera de emergencia.

Me gustaría que ella se viera con los ojos de alguien mas, no podrían ser mis ojos, lo se, la odio tanto como ella se odia a si misma, pero debe de haber alguien en el mundo que la quiera… O tal vez no. 


Ana Canet
Abril 2014

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