domingo, 4 de octubre de 2015

¿Sientes como vuelves a ti?

Esta es la historia de mi niña, mi niña de los ojos de cristal:
Crecí en un lugar rodeado por montañas, la luz del día rozaba mis mejillas y su cosquilleo me hacia despertar. Cálido día de junio, vacaciones y amigos dispuestos a pasársela bien, salimos a andar en bicicleta, los paisajes eran tan lindos que se quedaron como fotografías en mi cabeza… A alguien se le ocurrió ir al arroyo, vaya, que gran idea, al arroyo. Como era de esperarse, aquello malo que podía pasar, pasó; resbalé, y mojé el pantalón que traía puesto. En mi gran idea de secarlos, para que así mi mamá no se diera cuenta que me había alejado de casa, los colgué, ¡Pero nada más no funcionaba! Escuché el sonido de mi padre llegando, - era mi fin - pensé, y lo fue. Aunque mi vida como mujer (niña, realmente) en libertad había valido la pena. La condena fue: algunos meses sin ir al cine, aunque en mi opinión, no es comparable ver el monte en una pantalla grande, a sentir como la brisa mueve tu cabello.

Crecí, esa niña ya no lo era mas, ahora pensaba en el amor y como se sentía… “¿Como se siente querer a alguien tanto como yo lo quiero a el?” pensé, “¿Como se siente ser mirado de la forma en que yo lo miro? ¿Se habrá dado cuenta ya? El jamas podría estar con una niña como yo… Pero, ¿Y si el voltea a verme cuando me encuentro distraída?” Esos pensamientos perduraron hasta mis rebeldes 19 años, corrían rumores de que aquel personaje de mis cuentos no estaba interesado en princesas ni en Julietas. Me ha causado tanto conflicto pensar en ello, aún ahora tantos años después, increíblemente concluyo lo mismo cada vez… Si el quiere amar, que es lo más bello que hay en el mundo ¿Quién soy yo para juzgar? ¿Qué acaso el no es un ser humano? La suerte, como en muchas ocasiones, no ha estado de mi lado, pero espero que el este feliz, si es que esta, donde quiera que se encuentre… (Debo confesar, me gusta pensar que sabe quien soy y que me recuerda, me gusta pensar que sonríe cuando escucha mi nombre, porque yo sonrío cuando escucho el de el)

Actividad realizada en el taller de escritura en espiral, dedicada a la señora Victoria Costa, gracias por haberme compartido un suspiro de su juventud.

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